Lo que está ocurriendo en la costa rionegrina resume, en una sola imagen, la transformación que vive la Provincia.
Barcos de gran porte. Miles de caños. Infraestructura que llega desde distintos puntos del mundo. Y ahora, dos enormes monoboyas que serán instaladas frente a Punta Colorada para completar el sistema offshore del Vaca Muerta Oil Sur.
“No son anuncios. No son proyectos en un plano. Son hechos que ya están ocurriendo en Río Negro”, resumió el Gobernador.

San Antonio Este se convirtió en una pieza central de los principales proyectos energéticos que conectarán Vaca Muerta con el mundo.
Por un lado, el puerto recibe los caños destinados al San Matías Pipeline, el gasoducto que llevará gas desde Vaca Muerta hasta la costa rionegrina para abastecer el proyecto de GNL de Southern Energy.
Y ahora, en ese mismo escenario, arribaron desde Emiratos Árabes Unidos las dos monoboyas del VMOS, que formarán parte del sistema marítimo que permitirá exportar petróleo desde Punta Colorada hacia los mercados internacionales.

Dos proyectos diferentes. Un mismo puerto. Una misma costa. Y una provincia que empieza a ocupar un lugar central en el mapa energético argentino.
Las dos estructuras serán instaladas aproximadamente a siete kilómetros de la costa de Punta Colorada. Allí funcionarán como el punto de conexión entre el oleoducto submarino y los grandes buques petroleros que llegarán para cargar el crudo producido en Vaca Muerta. Cada una pesa 272 toneladas y tiene 15,3 metros de diámetro.
El sistema estará preparado para operar con buques VLCC, los petroleros de mayor porte utilizados en el comercio internacional, capaces de transportar hasta dos millones de barriles de crudo por viaje.

“Hay una imagen que explica mejor que cualquier discurso lo que está pasando en Río Negro: nuestro puerto lleno de actividad, barcos que llegan con caños para los proyectos de GNL y, ahora, las dos monoboyas que van a permitir cargar el petróleo de Vaca Muerta en los grandes buques frente a Punta Colorada. No son palabras. Son hechos”, afirmó el Gobernador Alberto Weretilneck.
“Durante años dijimos que Río Negro tenía que transformarse en la puerta de salida de la energía argentina. Hoy esa transformación está frente a nuestros ojos. Está en el puerto, en los caños, en los barcos, en las obras y en cada rionegrino que empieza a formar parte de esta nueva etapa”, agregó.

El movimiento que hoy registra San Antonio Este no es aislado. Durante los últimos meses, el puerto amplió su actividad con la recepción y acopio de materiales para proyectos energéticos de gran escala. A eso se suman las obras que avanzan en Punta Colorada, como la terminal terrestre del VMOS, el ducto submarino y el sistema de fondeo que sostendrá las monoboyas en altamar.
El Puerto de San Antonio Este aparece así como una de las imágenes más concretas de la nueva etapa energética: allí confluyen proyectos de gas y petróleo que tienen dimensión nacional, pero que encuentran en Río Negro su vínculo directo con el Atlántico y con los mercados internacionales.
Lo que antes era una planificación empieza a convertirse en paisaje cotidiano.

Barcos entrando al puerto. Caños descargándose. Camiones partiendo hacia los frentes de obra. Monoboyas listas para ser instaladas en el mar.
Río Negro ya no mira la transformación energética desde afuera. Es protagonista.